Paraguay subió el salario mínimo por encima de la inflación en 2026. Aun así, seis de cada diez trabajadores quedan fuera de esa protección y la comida cuesta mucho más que hace tres años. Para entender si este caso es una excepción o la regla, lo comparamos con México, Estados Unidos, Irlanda, Argentina e India.
En junio de 2026, el Gobierno paraguayo decidió subir el salario mínimo un 5 %. Desde el 1 de julio, el monto es de G. 3.044.000 al mes, unos 494 dólares. La inflación de los doce meses anteriores había sido de 2,4 %, de modo que el aumento superó el costo de vida medido. Con esa cifra, Paraguay pasó a ser el tercer país de Sudamérica con el mínimo más alto, detrás de Uruguay y Chile.
Sobre el papel, es una buena noticia. Pero el sueldo no se gasta sobre el papel, sino en el supermercado. Y la pregunta de fondo no es solo paraguaya: en casi todos los países, mucha gente siente que trabaja más y que el dinero rinde menos. Esta nota usa a Paraguay como caso central y lo compara con otras cinco economías para ver qué se repite.
Primero, una distinción
El salario nominal es el número que aparece en el recibo. El salario real es lo que ese dinero puede comprar. Una persona puede cobrar más cada año y, aun así, vivir peor. Para saber si ocurre, hay que comparar el sueldo con los precios que de verdad paga esa persona.
Paraguay: el piso sube, pero la comida sube más
El Banco Central del Paraguay informa una inflación general baja: en agosto de 2026, fue de 1,5 % interanual. Sin embargo, su índice de precios de alimentos pasó de 133,8 puntos en agosto de 2023 a 157 puntos en agosto de 2026. Es un aumento de 23 % en tres años.
En el mismo período, el salario mínimo creció cerca de 13,5 % (cálculo propio a partir de los reajustes anuales, que fueron de 4,4 % en 2024, 3,6 % en 2025 y 5 % en 2026). Dicho de otro modo, la comida subió casi el doble que el piso salarial. Quien destina buena parte de su ingreso a alimentos vive una inflación mucho más alta que la del promedio nacional.
No es una impresión aislada. El economista Rodrigo Ibarrola, del centro de estudios Cadep, calculó que el nivel general de precios subió 50 % entre 2015 y marzo de 2025, mientras que el salario creció menos de 40 %. Y desde 2024 se discute la posibilidad de medir la inflación específica de la canasta de quienes ganan el mínimo, porque su gasto no se parece al del promedio.
El mínimo, una referencia para pocos
Aquí aparece el dato que casi nunca llega al titular. Según el Ministerio de Trabajo, cerca de 230.000 personas cobran el salario mínimo en Paraguay. Es una fracción pequeña de los 3,27 millones de ocupados que registró el INE en el segundo trimestre de 2026.
La razón es la informalidad. En ese mismo trimestre, el 61,6 % de los ocupados no agropecuarios era informal: 1.753.316 personas que no aportan a un seguro social ni están inscriptas en el RUC. Para ellas, el decreto del salario mínimo no es una garantía, sino una cifra ajena.
La tendencia tampoco es clara. En el primer trimestre de 2026, la informalidad había bajado de 60,8 % a 59,9 % en un año, con unos 67.000 trabajadores formales más. Pero entre el primer y el segundo trimestre, el empleo informal aumentó en 98.136 personas, mientras que el formal disminuyó en 18.290.
El desempleo es bajo (4,1 % en el segundo trimestre), pero eso no cuenta toda la historia. En un país sin seguro de desempleo, quedarse sin trabajo no es una opción, y mucha gente acepta lo que aparezca. Un indicio: la subocupación, es decir, quienes trabajan menos de 30 horas semanales y querrían trabajar más, subió 0,8 puntos porcentuales en un año y alcanza a unas 131.000 personas.
México: el experimento que, por ahora, funcionó
México aplicó en 2026 un aumento de 13 % al salario mínimo general, de 278,80 a 315,04 pesos diarios. El Gobierno afirma que, con esto, el mínimo recuperó 154 % de su poder adquisitivo desde 2018. La advertencia clásica era que una subida así provocaría una espiral de precios. Hasta agosto de 2026 no ocurrió: la inflación se ubicó en 3,26 % anual.
La duda es otra. Con un crecimiento económico de solo 1,9 % anual, ¿cuánto más puede subir el piso sin que el empleo formal pague el costo? Es una pregunta abierta, no una conclusión. Para Paraguay, la lección es que un aumento mayor que la inflación es posible sin descontrol de precios; lo que falta es saber quién lo recibe.
Estados Unidos: más horas, no más valor
El caso estadounidense muestra la trampa mejor que ningún otro. Entre agosto de 2025 y agosto de 2026, los ingresos reales por hora cayeron 0,3 %, con una inflación de 3,4 % anual. Sin embargo, los ingresos reales semanales subieron 0,3 %, porque la semana laboral se hizo más larga.
Es decir, el trabajador ganó más porque trabajó más tiempo, no porque cada hora valiera más. Es la estrategia que muchos adoptan cuando el sueldo no rinde, y tiene un techo: el día solo tiene veinticuatro horas. Los 131.000 subocupados paraguayos buscan lo contrario (más horas), pero el mecanismo es el mismo: el ingreso depende de cuánto tiempo se vende, no de cuánto vale cada hora.
Irlanda: un salario alto que rinde menos de lo que parece
Irlanda tiene uno de los mínimos más altos de Europa. Desde enero de 2026 subió de 13,50 a 14,15 euros por hora, y desde 2015 acumula un aumento de 60 % (partió de 8,65 euros). Aun así, el sindicato Fórsa advierte que, medido en poder de compra y no en euros, Irlanda baja varios puestos frente a otros países europeos.
Irlanda también aporta una evidencia útil para un debate frecuente: ¿subir salarios siempre dispara los precios? Un estudio reciente concluyó que la mayoría de los aumentos del mínimo desde 2016 no tuvo efecto sobre la inflación. Una razón es que quienes ganan el mínimo representan solo el 2,7 % de la masa salarial total. Para Paraguay, donde el mínimo alcanza a una minoría, el argumento tiene un matiz importante: el temor a la inflación pesa menos que el problema de cobertura.
Argentina: cuando el piso se hunde
Argentina es el contraste extremo. El salario mínimo fue de 357.800 pesos en abril de 2026, y el centro de estudios CIFRA calcula que cayó cerca de 39 % en términos reales entre noviembre de 2023 y marzo de 2026. La inflación interanual de agosto fue de 33,5 %. Allí no se discute si el aumento alcanza, sino cuánto poder de compra se perdió. Para un lector paraguayo, es el recordatorio de que la estabilidad de precios, que Paraguay mantiene, es un activo valioso y frágil.
India: un piso que muchos nunca tocan
En India, alrededor del 90 % de los trabajadores está en la informalidad, y los salarios reales de los empleados regulares se mantuvieron estancados o bajaron. En 2022, el 62 % de los trabajadores agrícolas ocasionales sin calificación no recibió el salario mínimo diario establecido. Es el mismo problema paraguayo, pero a mayor escala: la ley fija un piso que, en la práctica, una gran parte de los trabajadores no llega a cobrar.
Comparación rápida
| País | Qué pasó con el salario | Precios y contexto |
|---|---|---|
| Paraguay | Mínimo +5 % (julio 2026): G. 3.044.000 | Inflación general 1,5 %; alimentos +23 % en tres años; 61,6 % de ocupados informales |
| México | Mínimo +13 % (enero 2026) | Inflación 3,26 %; crecimiento de 1,9 % |
| Estados Unidos | Pago real por hora −0,3 % en un año | Inflación 3,4 %; el ingreso semanal se sostiene con semanas más largas |
| Irlanda | Mínimo de 14,15 € por hora (+60 % desde 2015) | Aumentos sin efecto inflacionario claro; poder de compra menor al nominal, según Fórsa |
| Argentina | Mínimo de 357.800 pesos; −39 % real desde nov. 2023 (CIFRA) | Inflación interanual de 33,5 % |
| India | Salarios reales de empleados regulares estancados | Cerca de 90 % de informalidad; 62 % de jornaleros agrícolas sin el mínimo (2022) |
De vuelta a Paraguay: tres lecciones del espejo
El piso no es el techo. Un salario mínimo alto sirve poco si solo lo cobra una minoría. Paraguay e India lo muestran con claridad.
La inflación de los hogares con menos ingresos no es la del promedio. Cuando lo esencial (comida, vivienda, transporte) sube más que el índice general, esos hogares se empobrecen aunque las estadísticas digan lo contrario.
Trabajar más no sustituye a ganar más por hora. Estados Unidos lo prueba: se compensa con tiempo lo que se pierde en valor.
Detrás de los seis casos hay una tendencia global. La Organización Internacional del Trabajo estima que la participación del trabajo en el ingreso mundial fue de 52,6 % en 2025, por debajo del nivel de 2019. Eso indica que los salarios reales crecen menos que la productividad: la economía produce más, pero una parte menor llega a quienes trabajan.
Por eso, en Paraguay y en el resto del mundo, la pregunta que importa no es cuánto dice el decreto. Es cuántos trabajadores cubre, qué canasta compra y cuántas horas cuesta ganarlo.
Si trabajas por tu cuenta, el problema es aún más agudo: sin salario mínimo ni red de protección, el riesgo recae casi entero en el trabajador.
Fuentes
- Salario mínimo en Paraguay: MTESS (Decreto 6225/2026) y La Nación.
- Inflación 2,4 %: Bloomberg Línea.
- Alimentos y inflación de agosto: Prensa Mercosur, con datos del BCP.
- Informalidad y empleo: ABC Color (INE, EPHC), La Nación y Agencia IP.
- Salario real y Cadep: Última Hora.
- México: Bloomberg Línea y México, ¿cómo vamos?.
- Estados Unidos: Oficina de Estadísticas Laborales (BLS), Real Earnings, agosto 2026.
- Irlanda: WageIndicator y estudio citado por The Irish Times.
- Argentina: Noticias NQN (CIFRA).
- India: Informe de Empleo de India 2024 (OIT e IHD).
- Tendencia global: OIT, Employment and Social Trends 2026.
