Maleta y pasaporte sobre mapa de Paraguay




En 2025, Paraguay otorgó 40.600 residencias a extranjeros, un 42% más que el año anterior, según datos propios de la Dirección Nacional de Migraciones (DNM). En el primer semestre de 2026, la tendencia se aceleró todavía más, con un incremento de alrededor del 79% en los primeros veinte días del año respecto al mismo período anterior. Brasil encabeza ese crecimiento de manera abrumadora: 23.526 residencias otorgadas en 2025, el 58% del total, seguido a mucha distancia por Argentina, Alemania, Bolivia y España.

El director nacional de Migraciones, Jorge Kronawetter, atribuyó ese crecimiento a una combinación de factores: "políticas públicas definidas, un sistema tributario altamente favorable, una ubicación estratégica y potencial logístico, un costo de vida muy competitivo, un ambiente social acogedor y culturalmente armónico, y procesos de residencia accesibles y ágiles en comparación a otros países", según declaraciones recogidas por la propia Dirección Nacional de Migraciones. Es, en esencia, la misma fórmula que ya exploramos en El país barato para explicar por qué Paraguay resulta atractivo para el capital internacional: bajo costo, poca fricción institucional. La diferencia es que acá el beneficiario no es un fondo de inversión ni una maquiladora. Es una persona que decide, literalmente, dónde vivir el resto de su vida.

Detrás de esa cifra agregada hay rastros individuales que los medios paraguayos vienen documentando. ABC Color reportó, en mayo de 2026, el caso de Marta, una empresaria española que se instaló hace poco más de un año por una razón que ninguna estadística migratoria captura: "se enamoró de un paraguayo" en España y decidió seguirlo. El mismo artículo documentó el caso de Jana, una comunicadora brasileña radicada seis años atrás, a quien "la pandemia la 'atrapó'" en Asunción hasta convencerla de quedarse.

El país que no te pide un piso

Hay una pregunta que cualquiera que investigue cómo jubilarse en Paraguay termina haciéndose, y la respuesta es, en sí misma, reveladora: ¿cuánto hay que cobrar de pensión para calificar? La respuesta corta es que no existe una cifra única. Desde julio de 2026, la Resolución DNM N.º 407/2026 dividió a los solicitantes de residencia permanente en doce categorías —entre ellas, específicamente, una para jubilados y pensionados—, y un medio especializado en el seguimiento de esta normativa lo resume sin rodeos: "no existe una cifra universal que garantice la residencia permanente".

Para la categoría de jubilados, lo que exige la nueva normativa no es superar un umbral de ingresos, sino presentar un certificado de pensión que declare el monto que se cobra, sea cual sea ese monto. No hay una cifra piso que haya que alcanzar: hay un documento que hay que mostrar. Esa diferencia —entre "demostrar un monto mínimo" y "declarar el monto que sea"— es, en la práctica, una de las barreras de entrada más bajas de la región para quien llega con una pensión extranjera.

Lo que sí es normativo, y mucho más concreto, es el tratamiento impositivo de esa pensión una vez que la persona ya vive acá. Bajo el sistema tributario territorial que rige en Paraguay, ratificado sin modificaciones sustantivas por la Ley 6380/2019, el país grava únicamente el ingreso de origen local. Las pensiones y prestaciones de seguridad social de origen extranjero quedan expresamente fuera de la base imponible paraguaya: no hay que pedir una exoneración especial ni calificar para un régimen promocional, el ingreso previsional que se trae de afuera directamente no entra en la ecuación.

La ausencia de un piso legal no significa ausencia de referencia. En octubre de 2026, el Global Retirement Index, un relevamiento de la consultora Global Citizen Solutions que compara 46 programas de residencia para jubilados en base a cinco dimensiones —calidad de vida, movilidad, optimización fiscal, procedimientos y costos, e inversión—, ubicó a Paraguay en el sexto puesto mundial con 98,2 puntos sobre 100. El propio informe, replicado por La Nación, toma como referencia un ingreso de 1.200 dólares mensuales en pensiones o dividendos. No es una exigencia legal: es la misma distancia, otra vez, entre la ley y la práctica. Ningún decreto paraguayo fija ese número, pero el mercado de gestores de trámites migratorios converge en un rango similar, entre 1.300 y 1.500 dólares mensuales, como el piso que en los hechos evita objeciones al expediente.

La combinación de ambas cosas —ausencia de piso económico exigente para la categoría jubilado, y ausencia de impuesto sobre la pensión que se cobra en el exterior— no es una política diseñada específicamente para atraer retirados extranjeros. Es, más bien, la misma arquitectura de baja fricción institucional que ya explica por qué Paraguay separa tan claramente a quienes cobran en moneda fuerte de quienes cobran en guaraníes. Ya lo señalamos al hablar del geoarbitraje paraguayo en El país barato: esa ventaja no es para cualquiera con ingresos de afuera, sino específicamente para quien cobra en dólares o en euros, sea un fondo de inversión, un nómada digital o, en este caso, un jubilado.

Cuando mudarse no es solo una cuenta

Sería un error, sin embargo, reducir todo el fenómeno a una planilla de cálculo. El perfil de quienes llegan no es homogéneo. ABC Color recogió, en abril de 2026, el testimonio de Sofía Galich, ciudadana rusa que antes de instalarse en Asunción vivía en Eslovaquia y "buscaba un lugar en América del Sur donde pudiera invertir y establecerse". Su llegada no respondió a una jubilación ni a un cálculo fiscal puntual, sino a una combinación de oportunidad de negocio y estilo de vida: "me gustó el clima, el ritmo de vida tranquilo, y decidí mudarme", contó la emprendedora, que hoy dirige una cafetería de gastronomía rusa en la capital.

Esa mezcla de motivos —fiscal, afectivo, de calidad de vida, de oportunidad de negocio— es parte de lo que hace a este fenómeno más difícil de encasillar que, por ejemplo, la inversión inmobiliaria especulativa de quien compra propiedad en Paraguay sin intención de vivir acá. Acá el denominador común no es la rentabilidad de un activo, sino la decisión de instalar la vida cotidiana en otro país. Algunas llegan por amor, como Marta. Otras por una pandemia que las encontró de paso y las convenció de quedarse, como Jana. Otras por cálculo y curiosidad combinados, como Sofía.

Lo que no se puede medir (todavía)

Hay un límite honesto que conviene marcar antes de cerrar: ninguna de las fuentes oficiales relevadas desagrega las 40.600 residencias otorgadas en 2025 por motivo de solicitud. No sabemos, con precisión estadística, qué proporción responde a jubilación, cuánta a trabajo, cuánta a reunificación familiar o a inversión. El ranking de nacionalidades es sólido —Brasil, lejos, primero; Argentina, segundo; Alemania, Bolivia y España completando el podio—, pero es un dato de origen, no de motivo.

Tampoco existe, en las fuentes relevadas, una cifra oficial o verificable de cuánto cuesta exactamente vivir en Paraguay para un jubilado extranjero, desagregada por ciudad o por tipo de gasto. Circulan estimaciones en portales dirigidos a extranjeros, pero ninguna con el respaldo de una fuente estadística oficial o una cita verificable puntual. Antes que inventar una cifra o repetir un número sin origen claro, preferimos declarar ese vacío como lo que es: un dato que todavía no existe de manera confiable, no un descuido de esta nota.

Lo que tenemos, en cambio, es una normativa reciente que, sin proponérselo como política explícita de atracción de jubilados, termina funcionando como una de las más permisivas de la región para quien llega con ingresos de afuera, y testimonios individuales, con nombre y apellido, publicados por un medio de referencia, que ilustran por qué esa permisividad normativa no es el único motivo por el que alguien decide quedarse.

Un lugar para vivir, no solo para invertir

Paraguay no diseñó una política de Estado para atraer jubilados extranjeros del mismo modo en que diseñó, por ejemplo, el régimen de maquila para atraer industria exportadora. No hay una ley que mencione específicamente a este grupo con un beneficio a medida, ni una cifra de ingreso mínimo que haya que superar para calificar. Lo que hay, en cambio, es la misma fórmula de baja fricción que explica buena parte del atractivo económico del país: pocos requisitos, trámites relativamente ágiles, y un sistema tributario que, por diseño territorial y no por generosidad hacia el jubilado en particular, deja afuera cualquier pensión que se origine en otro país.

Para Marta, para Jana, para Sofía, y para los más de 40.000 extranjeros que accedieron a una residencia en Paraguay solo en 2025, esa laxitud regulatoria no se vive como una falla del sistema. Se vive como una oportunidad. La misma ecuación que en El país barato explicábamos desde el lado del capital —bajo costo, bajo riesgo, poca fricción— tiene acá su versión más íntima y menos visible: la de alguien que, pensión o proyecto en mano, decide que ese bajo costo y esa poca fricción son, también, un lugar donde vivir.

Fuentes

▸ Dirección Nacional de Migraciones (DNM), "Residencias en Paraguay: 2025 cierra con cifras históricas y 2026 arranca con fuerte crecimiento", migraciones.gov.py, 26 de enero de 2026.
▸ ABC Color, "¿Por qué cada vez más extranjeros eligen Paraguay para vivir e invertir?", 1 de mayo de 2026.
▸ ABC Color, "Pedidos de residencias se duplican: ¿por qué vienen los extranjeros a Paraguay?", 21 de abril de 2026.
▸ Dirección Nacional de Migraciones (DNM), "Migraciones actualiza el régimen de acreditación de solvencia económica para extranjeros" (Resolución DNM N.º 407/2026), migraciones.gov.py.
▸ ABC Color, "Estos son los cambios para acceder a la residencia permanente en Paraguay", 25 de junio de 2026.
▸ La Nación, "Paraguay está entre los 6 mejores lugares del mundo para jubilarse", 11 de octubre de 2026.
▸ Ley N.º 6380/2019 "De Modernización y Simplificación del Sistema Tributario Nacional", texto oficial publicado por la Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT).
▸ El país barato: por qué el mismo Paraguay que seduce a los inversores es el que no alcanza a sus trabajadores, Guairá Magazine Digital, 2026 (dato de geoarbitraje e informalidad, uso distinto del mismo concepto).