Nunca fue tan fácil opinar ni tan difícil sostener una convicción. La época se caracteriza por discursos firmes y certezas expresadas con intensidad, pero apoyadas en bases cada vez más inestables.
No faltan opiniones. Falta solidez interna.
El desacople entre opinión y convicción
Una convicción implica tiempo, conflicto interno y elaboración. Una opinión, en cambio, puede formarse rápidamente, sin fricción ni compromiso.
Hoy ambas cosas se confunden.
Muchas posiciones se expresan con el tono de una convicción, pero sin haber atravesado el proceso que la vuelve estable. El resultado es un juicio fuerte en la superficie y frágil en su estructura.
Exposición constante, reflexión escasa
La formación del juicio ya no ocurre en espacios de pausa, sino en entornos de exposición permanente:
* flujos continuos de información
* estímulos breves y contradictorios
* presión implícita por posicionarse
En este contexto, opinar rápido vale más que pensar profundo.
El juicio como reacción
El juicio contemporáneo es mayormente reactivo. Responde a estímulos inmediatos más que a procesos reflexivos.
No se construye a partir de preguntas, sino de respuestas automáticas:
* acuerdo o rechazo
* adhesión o burla
* indignación o desinterés
La reacción reemplaza al análisis.
La fragilidad como costo oculto
La consecuencia de este modelo no es solo intelectual. Es emocional.
Las convicciones frágiles:
* se defienden con agresividad
* se abandonan sin duelo
* generan inseguridad constante
* requieren reafirmación permanente
Por eso el clima discursivo es tan intenso y tan inestable al mismo tiempo.
Juicios sin anclaje
Cuando el juicio no se ancla en experiencias, valores o procesos propios, depende del entorno para sostenerse. Cambia el contexto, cambia la opinión.
No hay traición a la convicción porque nunca llegó a existir como tal.
Conclusión: una subjetividad en tensión
La fragilidad del juicio no es un defecto individual, sino una consecuencia estructural de cómo circula la información y se organiza la conversación pública.
Recuperar convicciones no implica dejar de opinar, sino volver a construir procesos internos que soporten el peso de una posición sostenida en el tiempo.

0 Comentarios