Durante buena parte del siglo XX, el modelo de consumo fue simple: se pagaba una vez y el objeto quedaba. Un disco, una película en VHS, un programa de computación en CD. La transacción terminaba en el mostrador.
De vender objetos a vender accesos
Ese modelo cambió. Según el Subscription Economy Index 2025 de Zuora, las empresas que operan bajo modelos de suscripción registraron un aumento del 25% en suscriptores únicos, mientras que el 68% de los consumidores en Estados Unidos se suscribió a al menos un servicio nuevo durante 2024. El mismo informe señala que estas empresas crecieron sus ingresos un 11% más rápido que el promedio del S&P 500.
El objeto desapareció. Lo que antes se compraba, ahora se alquila de forma indefinida: música, películas, software, incluso el control de un auto a distancia. La pregunta que suele quedar afuera de esa transformación es qué pasa cuando ese modelo, pensado para economías con ingresos estables en moneda fuerte, se traslada a un país con salarios en guaraníes e informalidad estructural.
El caso Netflix: defender el ingreso por cabeza
El 20 de julio de 2023, Netflix extendió a nivel global la represión contra las cuentas compartidas entre hogares distintos, después de haberla probado primero en mercados más chicos. La medida buscaba un objetivo puntual: que cada hogar que usaba el servicio pagara su propia cuenta, en lugar de repartir el costo entre varios núcleos familiares.
La decisión no fue aislada. Es la respuesta lógica de un modelo de negocio que depende de maximizar ingresos por usuario, no por hogar. Cuantas más personas compartan una sola cuenta, menor es el ingreso real por persona que efectivamente consume el servicio.
Cuánto pesa una canasta de suscripciones en guaraníes
En Paraguay, los precios de los principales servicios de streaming están, en los hechos, indexados al dólar. Según datos recogidos en junio de 2025, Netflix cuesta Gs. 31.799 en su plan estándar y Amazon Prime Video Gs. 33.900. A esto se suma HBO Max, cuyo plan Básico con Anuncios tiene un valor oficial de Gs. 35.900 mensuales, según la propia plataforma.
Una canasta de tres suscripciones básicas (por ejemplo, Netflix, Amazon Prime y HBO Max) suma aproximadamente Gs. 161.256 mensuales. Ese monto equivale al 5,3% del salario mínimo vigente en Paraguay, fijado en Gs. 3.044.000 por la Resolución MTESS N° 670/2026 de julio de 2026 (dato ya trabajado en Envejecer en un país de jóvenes).
El 5,3% no suena alto en abstracto. Pero ese cálculo asume que la persona cobra efectivamente el salario mínimo de forma regular y formal, algo que en Paraguay no es la norma: el 61,6% de la población ocupada está en la informalidad, según el INE, segundo trimestre de 2026 (dato ya trabajado en El país barato). Para esa mayoría, el ingreso no es fijo ni mensual garantizado, lo que vuelve más pesado sostener un pago también fijo y mensual como una suscripción.
La barrera de entrada: tener con qué pagar
Pagar una suscripción supone, antes que nada, tener una cuenta bancaria o una tarjeta asociada. Según el informe Global Findex 2025 del Banco Mundial, el 61% de los adultos en Paraguay tiene una cuenta financiera, el 55% realizó o recibió pagos digitales, y el 84% usó internet en los últimos tres meses.
Ese dato convive con otro: el número de personas físicas con al menos una tarjeta de crédito en Paraguay pasó de 688.067 a 1.569.790 entre 2022 y 2026, un incremento del 128,1%, según datos del Banco Central del Paraguay citados por Revista Plus. Esta cifra mide personas físicas con tarjeta de crédito, una serie distinta a la cantidad total de tarjetas vigentes, incluyendo débito y prepago, que se trabajó en el post "Paraguay no eligió entre el efectivo y lo digital: los usa a los dos", donde la fuente y la unidad de medida son otras. Se trata del mismo tipo de dato, usado aquí con otro recorte y otro fin.
El acceso creció, pero sigue siendo parcial. Cerca de 4 de cada 10 adultos paraguayos todavía no tienen cuenta financiera, lo que de entrada los deja afuera de cualquier modelo de pago recurrente digital, sin importar cuánto les interese el contenido.
La resistencia: piratería y cuentas compartidas
Donde el acceso formal encuentra un techo, aparecen dos respuestas no oficiales: compartir cuentas por fuera de lo que permite cada plataforma, y el consumo pirata.
Sobre esto último hay datos concretos. En una rueda de prensa organizada por la Dirección Nacional de Propiedad Intelectual (DINAPI), se dio a conocer, citando un estudio del Centro de Estudios de Telecomunicaciones de América Latina (Cet.la), que en Paraguay 6 de cada 10 reproducciones de contenido audiovisual son piratas, con una pérdida estimada de US$100 millones anuales, con énfasis en la retransmisión ilegal de fútbol local.
El fenómeno no es exclusivamente paraguayo. Según un estudio de BB Media presentado por la Alianza Contra la Piratería Audiovisual en mayo de 2025, alrededor del 22,3% de los más de 72,8 millones de hogares con televisión paga en América Latina y el Caribe acceden a contenido de forma ilegal, lo que equivale a más de 16 millones de suscripciones fuera de los marcos legales, sin contar la piratería exclusivamente online.
Sobre el otro mecanismo de resistencia, el de compartir cuentas entre personas que no viven juntas, no se encontró un estudio específico con cifras para Paraguay o la región. Se declara ese vacío en lugar de forzar un dato: lo que existe es la política explícita de las plataformas, como el caso de Netflix, para combatirlo, lo cual confirma indirectamente que el fenómeno es considerado relevante por la industria, aunque no esté medido con precisión pública.
Lo que queda cuando el objeto desaparece
El modelo de suscripción no es intrínsecamente malo ni bueno: es un modelo de negocio que resuelve un problema para las empresas, ingresos recurrentes y predecibles, trasladando un costo distinto al usuario, el de un pago indefinido en lugar de uno único. Ese traslado de costo no pesa igual en todos los países ni en todos los ingresos.
En economías de ingresos formales y estables, la suscripción es una comodidad. En una economía con 61,6% de informalidad y precios indexados a una moneda que no es la del salario, la misma suscripción se convierte en una frontera: de un lado, quienes pueden sostener el pago mensual sin sobresaltos; del otro, quienes resuelven el acceso por otras vías, formales o no.
Fuentes
▸ Zuora, Subscription Economy Index 2025.
▸ Fortune, 20 de julio de 2023, fin de cuentas compartidas en Netflix.
▸ Asuncion Times, 16 de junio de 2025, precios de streaming en Paraguay.
▸ HBO Max Paraguay, página oficial de suscripción.
▸ Revista Plus, 27 de julio de 2026, aumento de personas con tarjeta de crédito.
▸ 5Días, 23 de julio de 2025, informe Global Findex 2025 del Banco Mundial.
▸ ABC Color, 6 de junio de 2024, pérdida por piratería audiovisual según DINAPI.
